NIÑO SALTILLENSE MANDA MENSAJE A SU MAMÁ DOCTORA: FRENTE AL COVID-19

 

FOTOGRAFÍA: FRANCISCO MUÑIZ

 

Día a día esta profesional de la salud atiende casos de coronavirus en Saltillo, regresa a casa con su esposo, pero su hijo no está, el pequeño de seis años vive con sus abuelos por precaución. Ésta es su historia.

POR NIDIA MARTÍNEZ / FOTOS CORTESÍA

La pandemia por coronavirus llegó a cambiar la vida de todos, sin excepción. A principios de año la noticia le dio la vuelta al mundo; en Wuhan, China, la gente se estaba contagiando y muriendo por COVID-19. En nuestra ciudad, se comenzaron a dar indicaciones y recomendaciones, la más importante ha sido hasta la fecha ‘quédate en casa’, pero no todos pueden hacerlo, una de esas personas es la doctora Sofía Valtierra Rodríguez.

Luego de que el virus se esparciera por diferentes países, llegó a Saltillo y es ahí donde la Médico Internista- Geriatra salió al quite. 

“Supe del COVID-19 desde el brote en Wuhan, ya que mi papá trabaja en China desde enero del 2019, motivo por el cual cuando empezó esto, empecé a investigar ya que mi padre posterior a las festividades chinas regresaba a Báoding, localidad donde trabaja, y por esto tuve que meterme a investigar qué era lo que pasaba, cómo se transmitía este virus, para poder informarle a él como se tenía que cuidar”.

La doctora Sofi trabaja en tres hospitales, ISSSTE como médico Geriatra, SSA en el Hospital General Saltillo como Médico Internista y su práctica médica privada en Hospital La Concepción. Está a cargo de pacientes afectados por COVID-19, por lo que se ha mantenido actualizada sobre esta enfermedad. 

Pareciera sencillo, pero esta labor la alejó de su “motivo de vida”, su hijo de seis años Salvador Felipe Valtierra Reyes. El pequeño, que en agosto cumple siete años, vive en casa de sus abuelitos desde hace un mes y medio. 

“Mi niño dice que esto (coronavirus) pasó porque los chinitos comen cosas que no deben, incluso le prohibía a su abuelito andar comiendo cosas extrañas en China. Cuando dejo despensa en casa de sus abuelitos, me cuentan que insiste en realizar sanitización adecuada, incluso dijo hace unos días que cree que ya no va a poder regresar a la escuela, porque esto va para largo, jajaja le dije yo, ‘¡mira que listo me saliste!’”.

Valtierra lleva 21 años de su viva dedicada a la medicina; 7 años de Medicina General en U.A.C, 4 años de Medicina Interna en el Hospital Universitario José Eleuterio Glz U.A.N.L, 2 años de Geriatría HU U.A.N.L y 8 años ejerciendo como médico Internista-Geriatra. De todo lo que le ha tocado vivir, la doctora dice que en especial, los casos de COVID-19 que ha visto en la ciudad han sido muy duros, a pesar de que la situación no ha sido tan dura como en otros lugares. 

“Lo más duro, creo que, para los pacientes, es estar encerrados en cuatro paredes, donde entra el personal todo cubierto por la cuestión de protección personal. Me pongo en su lugar, después de escuchar tantas cosas el pensar tan siquiera que puedes morir, tus familiares no entran, y así mismo para la familia el no saber de ellos, yo en mi turno me pongo en contacto con ellos así sea a través de mi móvil personal, porque digo ‘qué triste no saber qué pasa’”.

Incluso, Valtierra le pidió a la mamá de una paciente que le llevara un libro de mandalas y colores, porque platicando con la paciente se dio cuenta que le gustan mucho.

“Días después estaba una mandala pegada en la central de enfermería de COVID, con el mensaje de que éramos el mejor equipo, sentí las lágrimas, se me salieron, porque mínimo en esos momentos la paciente pudo distraerse, pero no todos están en esta situación, hay quienes están en insuficiencia respiratoria severa, me gusta entrar y platicar con ellos para que no sientan rechazo, es difícil para todas las partes: el paciente, el familiar, el equipo de salud, el de limpieza, todo el equipo involucrado en esto. Yo creo lo más impactante fue ver un paciente joven sin antecedentes y saber que a las 48 horas ya había fallecido, una evolución muy tórpida, en gran parte por la tardanza de buscar ayuda”. 

A pesar de estas vivencias, la doctora Sofía Valtierra jamás cambiaría su profesión, está segura de que se la vida le diera la oportunidad de volver a elegir una carrera, volvería a estudiar medicina.

“El ver la sonrisa, el agradecimiento, la alegría de una familia o un paciente, al ver resuelto un problema de salud no tiene palabras, así como el confortar y dar aliento aún en situaciones que no son, muchas veces, las que uno desea, tiene infinidad de gratificaciones. 

“En estos días difíciles creo que se otorga al personal de salud un reconocimiento, que en lo personal creo que en realidad se hace en el día a día, pero ahora con casi el 25 por ciento del porcentaje total de pacientes afectados siendo del área de salud, lleva a darse cuenta de que se arriesga hasta la vida.  Esta profesión ha puesto en mi vida a miles de personas que me han dejado enseñanzas de vida y en especial la Geriatría, por lo que conocí a mi marido, lo cual es y será una de las mayores recompensas que la vida me pudo dar”.

Y por más extraño que parezca, la doctora Sofi quería ser abogada. Un día, su madrina de bautizo (que es enfermera), la invitó un 25 de diciembre, en que le tocaba trabajar, al hospital ISSSTE, en San Luis Potosí, en aquel entonces la ahora doctora se negó, pero al final acudió y ese día su vida cambió por completo.

“Me di cuenta de que ese era mi camino, y la Geriatría fue por la devoción con la que mis padres cuidaron a mis abuelos, los abuelos fueron el pilar en mi familia siempre, y creo que el valor que ellos les dieron es el mismo que les doy a mis abuelitos como les llamo yo a todos mis pacientes”.

El día a día 

Para Valtierra es complicado su trabajo, lo hace los siete días de la semana, las 24 horas del día, pero insiste en que “me gusta y lo amo”. De lunes a viernes labora en el turno matutino del ISSSTE, luego se va a casa y prepara la comida para ella y su esposo, Carlos Daniel Reyes Reyes, también se dedica a labores del hogar, porque la cuarentena la dejó sin ayuda, pero eso sí, ama cocinar. 

“Por la tarde veo a mis pacientes de la práctica privada en hospital La Concepción, muchos de ellos actualmente en cuarentena y lo cual realizo con las medidas pertinentes, ya que hay urgencias que no pueden esperar. Termino aproximadamente a las 8 ó 9 de la noche, posterior a esto voy a mi hogar y ceno con mi esposo y platicamos de lo ocurrido en el día. Sábados y domingos de 8 de la mañana a 8 de la noche estoy en el Hospital General, donde estoy actualmente en equipo COVID-19.

Sofi extraña a su niño, y recuerda con cariño cómo ya estaba familiarizado con el tema coronavirus desde enero, “fue parte del equipo que le instruyó a su abuelito de todas las medidas sanitarias que tenía que realizar (risas), creo que el ser hijo de médico influye un poco en esto, incluso se la pasaba dibujando pequeños coronavirus y daba cátedras de la estructura del virus. Sobre todo, del lavado adecuado de manos y la importancia de esto (risas)”.

¿Qué es lo que más te gusta de ser mamá?

“Sin duda, el ser mamá es mi mayor satisfacción, por poder transmitir la cultura del esfuerzo, la dedicación, el trabajo, la honestidad y la empatía hacia mi hijo, y ver a través de él, lo que uno a su vez fue, es cuando uno dice ‘lo estoy haciendo bien’. Dicen que tus hijos son tu espejo y me gusta el espejo que veo en mi chiquito y espero seguir haciéndolo bien, para que el crezca siendo un hombre de bien”.

Recomendación a la población para apoyar al personal de salud:

“Yo creo que como todos sabemos esto no acaba ya, va para largo, las vacunas llevan muchos meses incluso años, en este tiempo el ser responsables, seguir guardando sana distancia, el tener una cultura de higiene de manos y continuar con las medidas ya conocidas es lo mejor, ya que si los casos son pocos, los hospitales podrán manejar todo de forma adecuada, pero si esto se sale de control, será una pesadilla, a la OMS le preocupa enormemente la relajación de las medidas que se toman porque pudiera llevar a una cuarentena con consecuencias económicas catastróficas, por lo que la única forma será tomar conciencia que la vida cambió por lo pronto y tenemos que ser responsables, no solo por nosotros y nuestras familias sino para ayudar al personal de salud”.

 

‘Mi mamá es doctora COVID-19’

“Tengo un mes y medio sin abrazar a mi hijo porque no podía exponerlo por mi trabajo y porque no sabía cómo se podía poner la situación, además de que mi esposo aún estaba trabajando y yo igual, y el sacarlo y meterlo a casa de los abuelitos era exponerlos a ellos también, entonces se tomó la decisión de dejarlo con los abuelitos Salvador y Sofía, quienes además son mi ejemplo de toda una vida, sin ellos no sería lo que soy el día de hoy. De de las últimas pláticas con mí niño, me dijo que ‘Clau Shenebam’ (entiéndase Claudia Sheinbaum) dijo que los doctores estamos salvando vidas y que él sabía que yo estoy salvando vidas”.

El mensaje a compañeras doctoras: 

“Saldremos de esto, aunque el camino es largo como dijo Francis Bacon: ‘Si un hombre empieza con certidumbres termina en dudas, pero si está contento de empezar con dudas terminará en certidumbres”.

Cuidados en casa de la doctora Sofía:

– La ropa de hospital, así como llego, va a la lavadora. Hay un espacio a la entrada por la lavandería dedicada a eso.

– Los zapatos de calle pasan por un tapete con cloro y se quedan afuera.

– Al acudir al súper en el cual se toman las medidas ya conocidas, al llegar a casa no se ingresa ningún producto hasta estar previamente sanitizado. 

– Ducha al llegar del hospital.

– La rutina cambia un poco al llegar de COVID-19 ya que tengo que asegurarme de meter en cloro mi equipo de protección personal.

–  Y las medidas ya conocidas para uso en la calle.

– No hemos llegado a un punto crítico de tener que salirme de casa, pero es algo que tememos siempre para no llegar a contagiar a quienes más amamos.

 

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