“Cada día es una nueva vida para el hombre sabio”

El día que comprendí que lo único que me voy a llevar es lo que vivo, empecé a vivir lo que me quiero llevar. –

 

Hace unos días me encontré con un artículo llamado “Los 5 libros que cambiarán tu vida”. Y siendo una adicta a comprar libros y más de estos temas, me dispuse a conseguirlos y estoy devorándome uno de ellos.

Comencé con el primer libro, “Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida” de Dale Carnegie. Esta publicación que muestra historias de gente común y biografías de protagonistas de talla mundial, ha vendido poco más de seis millones de ejemplares.

Al iniciar este texto, quedé conmovida con la experiencia de vida de E.K. Shield y quisiera compartírselas, pues coincido con ella; está en nosotros aprender a vivir sólo por hoy, a vivir sólo hasta la hora de acostarse.

“En 1937 perdí a mi marido. Estaba muy deprimida y casi sin un centavo. Escribí a mi anterior patrón, el señor Leon Roach y conseguí que me devolvieran mi antiguo empleo. Anteriormente me había ganado la vida vendiendo libros escolares a las juntas de enseñanza urbanas y rurales. Había vendido mi coche dos años antes, cuando mi marido cayó enfermo, pero me las arreglé y arañé el dinero suficiente para pagar la cuota de un coche de segunda mano, lo que me permitió vender libros nuevos.

Pensé que volver a las carreteras me ayudaría a vencer mi depresión, pero conducir y comer a solas resultó superior a mis fuerzas. Parte de mi territorio no producía mucho y tenía dificultades para pagar las cuotas del coche, aunque eran muy pequeñas.

En la primavera de 1938, estaba trabajando por el contorno de Versalles, Missouri. Las escuelas eran pobres y los caminos malos; estaba tan solitaria y desalentada que llegué a pensar en el suicidio. Me parecía que el triunfo era imposible. Mi vida no tenía finalidad. Me asustaba el despertarme cada mañana para enfrentar la existencia. Tenía miedo de todo: de no poder pagar las cuotas del coche, de retrasarme en los alquileres de mi habitación, de no tener lo suficiente para comer. Temía que mi salud se quebrantara y que careciera de dinero para llamar al médico. Lo que me impedía suicidarme era pensar en la pena que causaría a mi hermana y en que no habría dinero para pagar mi entierro.

Pero un día leí un artículo que me sacó de mi desaliento y me dio el valor de vivir. Nunca dejaré de agradecer a una inspirada frase de este artículo. Decía: “Cada día es una nueva vida para el hombre sabio”. Copié esta frase y la coloqué en el parabrisas de mi automóvil; allí podía verla mientras conducía. Encontré que no resultaba tan duro vivir un solo día cada vez. Aprendí a olvidar los ayeres y a no pensar en los mañanas. Cada mañana, me decía: Hoy es una nueva vida.

Había conseguido vencer mi miedo a la soledad, mi miedo a la pobreza. Ahora soy feliz y prospero bastante; poseo entusiasmo y tengo amor a la vida. Ahora sé que no debo nunca tener miedo, con independencia de lo que la vida me pueda reservar. Ahora sé que no debo temer al futuro. Ahora sé que debo vivir un día cada vez y que cada día es una nueva vida para el hombre sabio…”

La vida, según cada quién la aprendamos, está en vivir, en el tejido de cada día, de cada hora, de cada vivencia. Qué razón tenía Lao Tse al decir que si estás deprimido, estás viviendo en el pasado; Si estás ansioso, estás viviendo en el futuro; Si estás en paz, estás viviendo en el presente.

Solemos crecer para dejar de ser niños,y después reconocemos el regalo de la niñez. Cada etapa de nuestra vida es única, especial, mágica; ningún día pasa desapercibido, cada día nos marca, pincela, nos transforma. Y, así cómo hay días que nos llenan de gozo, hay días de mucho dolor que nos exigen crecer, fortalecernos, renovarnos. Ojalá quede grabado en nosotros, y resuene, que cada día es una nueva vida, y que esto es lo que nos toca vivir. Cada día representa una nueva vida, de mí depende cómo crearla, dibujarla, hacerla valer.

No dejes que por más grande que parezca tu dificultad, te inunda la desesperanza.

Recuerda que fue Dios quién te puso en ese lugar porque él sabe que ahí darás mucho fruto. Mientras exista el hoy, tienes la oportunidad de tener una vida nueva.

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