DE CALORES Y ALIMENTOS

CEDILLO

¿Ya terminó la canícula? Ese periodo de calor asfixiante, sordo, monocorde y letal, el cual embota los sentidos, los altera y literal, nos hace ver visiones; altera el carácter de los humanos y nos hace más propensos a la lujuria, al desenfreno, a la violencia extrema, al suicidio. Es decir, al descontrol total. Si ya acabó en el calendario, en la vida real no ha terminado.

Siguen las monótonas y letales olas de calor en todo el mundo. Las  alteraciones del clima siguen provocando feroces inundaciones, fuego destructor, precipitaciones pluviales sin control y todo tipo de alteraciones en el patrón de clima de las ciudades y pueblos. Como modificación de nuestra vida y conductas hasta ayer, “normales.” ¿Ye terminó ese periodo abrasador del clima llamado canícula? No se ha notado, como ya no se nota diferencia alguna en el cambio de una estación en otra. Ahora, solo habrá dos estaciones: frío y calor.

Sigo confinado en mi residencia no climatizada. Y usted lo sabe, padezco harto este maldito calor. No me deja trabajar. Tal vez y solo tal vez es necesario y ya, climatizarla para disfrutar un frío glacial… artificial. Aunque, la advertencia ha llegado: “No veo que ninguna zona esté a salvo (del mundo)… No hay ningún lugar al que correr, ningún lugar dónde esconderse.” Las palabras anteriores de tintes apocalípticos son de Linda Mearns, Científica climática del Centro Nacional Estadounidense de Investigación Atmosférica en su reciente informe. En traducción al lenguaje cristiano es lo siguiente: el calentamiento global, el maldito calor hará morir por fuego todo animal de vida dentro de poco.

Y precisamente, como sigo confinado, he leído a ciertos autores que nunca había leído (lo confieso, es tanto lo pendiente en mi vida de lecturas y música, que sin duda, ya mi tiempo en la tierra es poco para el disfrute estético de mis sentidos): uno de ellos, el gran padre de todo lo latinoamericano que ya luego, dio premios a todo mundo, leo a don Alejo Carpentier. Sí, el padre de eso llamado “realismo mágico.” Aunque no tengo toda su obra (es vasta, extensa), di cuenta de dos novelas cortas, bellas e intensas: “El acoso” y “El reino de este mundo.”

En ambas hay dos divisas las cuales se tejen de maravilla debido a los ambientes y escenarios donde se desarrollan las tramas de los textos: Cuba, las islas cercanas, Haití, las Bahamas, el Caribe todo. Las dos divisas son la gastronomía y bebidas, con el implacable calor tropical. A reserva de entrar de lleno en el próximo texto dominical, van varios ejemplos de la prosa de Carpentier donde deja la huella de la gastronomía y el calor demencial insular: “… tras de muchos días transcurridos es todavía el olor del agua podrida bajo los nardos olvidados en sus vasos de cornalina; las lucetas encendidas por el poniente… el calor del tejado…”

“(un repostero en bandejas con papel de encaje ofrecía) alcorzas, huesos de santos, polvorones, merengues y capuchinos, adornados por aventados de confites verdes, rojos, opalescentes, llenos de almíbares con sabor a menta, granada y absintio…” ¿Lo nota? Para nuestra desgracia, este lenguaje que sabe contar y cantar, se ha perdido hoy en día.

En traducción al lenguaje cristiano es lo siguiente: el calentamiento global, el maldito calor hará morir por fuego todo animal de vida dentro de poco.

Jesus R. Cedillo

Escritor y periodista saltillense. Ha publicado en los principales diarios y revistas de México. Ganador de siete premios de periodismo cultural de la UAdeC en diversos géneros periodísticos.

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