CUIDA DE TI, CORONAVIRUS

Que ningún virus mate tu compasión, mira hacia adentro y se empático hacia afuera

Daniel Defoe, en su libro “Diario del año de la peste”, en dónde habla sobre la epidemia que vivió Londres en 1665, relata que en esa época todos se concentraron en su seguridad personal sin dar cabida al lamento de lo que vivían los otros y las muertes que sucedían. Se perdió toda preocupación por el otro en esa búsqueda de la supervivencia.

Y en estos días cuando el coronavirus es declarado por la OMS cómo una pandemia y nos vemos absortos y vulnerables ante diversos factores de riesgo económicos, sanitarios, políticos, climáticos y sociales, es inevitable reflexionar, abrir los ojos y observar los comportamientos que nos están determinando ante este movimiento que nos mueve de lugar en todos los aspectos.

Los desequilibrios nos unen o nos destruyen, sacan lo peor o lo mejor en las personas. ¿Qué ha sacado todo esto en ti?

¿Qué ha generado dentro y fuera? Coraje, temor, inseguridad, ansiedad por lo que se viene o podría venirse, desconfianza…

Es necesario que cómo individuos y cómo comunidad miremos y tomemos conciencia, hagamos un alto profundo en nuestra vida.

En nuestra escala de prioridades,

¿Qué y quiénes dan sentido a nuestra vida?

¿Qué tanto tiempo y valor les damos?

¿Cómo lo vivo y que denotan mis actitudes y gestos?

¿De qué forma me hago responsable de mi y le doy peso al autocuidado?

¿De qué manera cuido de los míos, les hago saber, me mantengo presente, empático, cercano?

¿De qué manera puedo estar cerca con mi núcleo significativo desde mi hogar?

No permitamos que el temor nos aísle a ver sólo por nuestras propias necesidades ni las de los nuestros, sino también de los que nos rodean.

Demos prioridad al autocuidado, pues es una forma de querernos, pero no dejemos de ser empáticos con el compañero que sufre. Cómo declaró el Papa Francisco, “En estos días, unámonos a los enfermos y a las familias que padecen esta pandemia.”

Hagamos de esta experiencia una oportunidad para estar unidos en oración y en afecto a todo el que sufra. Reforcemos también ese lazo de afecto con el que estamos distanciados, el que nos ha hecho daño, el que nos ha lastimado. En estos momentos, todos nos necesitamos a todos.

Cuídate y cuida, protege y protégete. Y de la misma manera, revisa qué hay que sanar y cuidar de adentro hacia afuera. Aprovecha el estar en casa para conectar con los tuyos, reforzar lazos y vínculos y hacerles saber lo amados que son por ti.

Que esta pandemia que hoy nos toca vivir, no mate tu compasión ni tu preocupación por los demás. Que te mires, te cuides, y mires y cuides. Que reconozcas lo verdaderamente importante y valioso de tu vida: a quién tienes. Y que no permitas que los miedos que tengas, abrumen tus lazos de afecto. Comparte, interésate, y acompaña desde tu trinchera.

 

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Marijose César

Mamá, esposa, terapeuta y coach Internacional por la Escuela Internacional de Coaching en España y en New York University, Certificada en Superar pérdidas emocionales por The Grief Recovery Institute. Experta en Comunicación asertiva.

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