CUETZALAN EL PUEBLO ESCONDIDO EN LAS MONTAÑAS

CUETZALAN EL PUEBLO ESCONDIDO EN LAS MONTAÑAS

Cascadas, neblina y arqueología te esperan este Pueblo Mágico de Puebla. Cuetzalan es una joya de la sierra poblana. La neblina constante le imprime belleza de día y de noche a sus callejones empedrados y a su vida indígena que nos enseña cómo es el trueque en el mercado de los domingos. Para no perder ningún detalle, te recomendamos 10 cosas que debes hacer para disfrutar de tu viaje

Visitar la Gruta Atepolihui

Uno de los sistemas más grandes de grutas está en Cuetzalan. Este recorrido es en las entrañas de una montaña, a 100 metros de profundidad, para escalar y rapelear entre estalactitas y estalagmitas. La caminata te lleva por salones decorados naturalmente con formaciones rocosas, la más admirada es “el elefante”, las columnas y picos de piedra calcárea emulan el esqueleto del paquidermo. También está el “nido del murciélago”.

Las hamacas

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Este paseo tiene como destino final las cascadas más alejadas de Cuetzalan. Para llegar es necesario viajar 40 minutos en auto y 30 a pie. Un puente colgante te dará la bienvenida a las cascadas Río Verde y Las hamacas.

Caminata en el río

Empaparte con la furia del Cuichat, el río que baña la parte más alta de Cuetzalan. El primer reto es descender a rappel los 27 metros de la cascada Las Brisas. Comienza una caminata. Un tobogán de piedra natural te llevará hasta la cascada de las Tres Caídas. Es momento de saltar. De brinco en brinco superarás alturas de hasta 10 metros, para después encontrarte con otro escurrimiento de agua, Las Golondrinas. La cascada tiene una altura de 50 metros, los mismos que debes descender a pie por una brecha, para llegar a su fosa, donde tendrás la oportunidad de nadar.

Herencia totonaca

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En tu viaje por Cuetzalan debes incluir una visita obligatoria a Yohualichan. Lo totonacas habitaron esta zona arqueológica antes de migrar al T ajín. Hay guías que te acompañan a recorrer el juego de pelota, considerado el más grande de Mesoamérica por sus 94 metros de longitud.

Chapuzón en las pozas con forma de huella de perro

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Es un recorrido guiado por cuevas para saltar cascadas pequeñas. Después, se internan en la sierra para descubrir una poza cristalina, pero esa poza tiene una forma muy peculiar: desde cualquier ángulo se puede ver que parece una huella gigante de perro. La formación rocosa es producto de la naturaleza, quien por miles de años se dedicó a pulir con agua y viento esta “pata de perro”. Se puede entrar caminando o con un clavado, tienen una profundidad de más de tres metros. Los orificios, que emulan los cojinetes de los perros, están conectados entre sí y permiten llegar a otra poza más pequeña.

Un trago de yolixpa

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Si caminas por los alrededores del tianguis te encontrarás con El Calate, una cantina tradicional donde recomendamos tomarse un torito de frutas naturales o una copita de licor yolixpa. A este brebaje se le conoce como el “todopoderoso”, pues está preparado con más de 32 hierbas medicinales.

Duerme como “hobbit”

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Renta una cuebaña en forma de iglú, situadas en la Riviera del Cuichat. A pesar de su forma pequeña, uno puede ponerse de pie sin el riesgo de golpearse la cabeza con el techo; caben de dos hasta seis personas. Los baños y regaderas son comunitarios y se localizan muy cerca de cada cuevaña.

De compras en el Mercado de Artesanías Matachiuj

Compra huipiles y rebozos confeccionados en telar de cintura. En este sitio también encontrarás artesanos que trabajan madera y fibras naturales para hacer cestas. Incluso, podrás comprar bolsas de café y canela, los productos estrella de Cuetzalan. El mercado se ubica a tres cuadras de la Plaza Principal.

Manjares dominicales

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No te pierdas el tianguis indígena de los domingos, en la plaza central. La tradición del trueque sigue vigente. Debes desayunar los famosos tlayoyos rellenos de haba y frijol, cada pieza te cuesta cinco pesos. A mediodía, en la misma plaza se realiza una ceremonia de voladores.

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