CORONAVIRUS Y LA ANSIEDAD QUE ME GENERA: ¿CÓMO MANEJARLA ASERTIVAMENTE?

“El miedo es una emoción desagradable, pero muy saludable, necesaria y adaptativa. Sin embargo, el miedo intenso y extremo lleva a un bloqueo emocional que lo que hace, en muchas ocasiones, es paralizarnos. La consecuencia es que nos anula la capacidad de reaccionar o de buscar soluciones o alternativas que nos ayuden a estar mejor.”

M. Bermejo

2020, un año que comenzó sacudiéndo al mundo entero con “lo que vivía China” y lo que jamás imaginamos que llegaríamos a vivir. Atravesando dudas e incertidumbre al sentir que la vulnerabilidad nos rebasa y la falta de libertad nos ata. Hoy no se nos pide, se nos exige despertar a nuestra realidad. Y en esta cuarentena y autocuidado, palpamos un miedo real a lo desconocido, a la crisis, a la falta de salud y al poco control que tenemos de nuestra vida.

Cada persona vivimos y manejamos de maneras diversas las emociones, algunas las somatizamos, otras las expresamos de manera asertiva en papel, hablándolas, reconociéndolas. Pero muchas emociones se quedan atoradas y tardan en salir y en ser procesadas. Toda emoción no canalizada ni mirada genera ansiedad, y esta ansiedad se acumula, hasta generarnos una intranqulidad que no nos permite estar en paz ni un momento.

Estar en cuarentena o en casa con los nuestros, es maravilloso pero a la vez difícil, porque tanta interacción genera estrés. Samantha Barocio, especialista en la metodologia “Paternidad Libre de Gritos” tiene razón al afirmarnos a los padres que cuidemos de nosotros, para cuidar en calidad de otros. “Es muy difícil estar libre de ansiedad (y por ende, no gritar), cuando uno se está cansado, desvelado, no ha comido o necesita un break. Por eso es tan importante que antes de pretender cuidar de otros, cuides de ti.”

Si tu no estás enfermo de esta enfermedad, pero sientes emociones de alta intensidad cómo: Nerviosismo, agitación, sensación de peligro, pánico, no dejas de pensar en otra cosa que la enfermedad, estás adicto a la información, tienes dificultades para concentrarte, el miedo te paraliza el desarrollar tus actividades, no puedes dormir o tienes una respiración acelerada… comienza por cuidar de ti.

Para cuidar de ti y manejar mejor la ansiedad…

  1. Identifica los pensamientos que te generan malestar. Si es necesario, compártelos con las personas que te rodean.
  2. Reconoce tus emociones y acéptalas. Está bien sentir miedo, angustia, no saber qué pensar ni que sentir, esto viene a enseñarte algo y a soltar el control.
  3. Cuestiónate. Busca fuentes, pruebas y hechos reales. Evita las notas o redes que son alarmistas, y los chats de whatsapp que te generan ansiedad. Evita de la misma manera sobreinformarte.
  4. Informa de manera realista a tus seres queridos pero ten cuidado en las formas, recuerda que cada persona maneja diferente sus ansiedades.
  5. Cuida de ti. Regalate actitudes diarias que te generen paz y te sirvan de apoyo para bajar tu ansiedad.
  • Rezar, meditar, estar en silencio, conectarte contigo, agradecer.
  • Lee un buen libro, realiza algo de ejercicio, encuentra el área en tu hogar donde te conectes contigo, pises tierra, camines descalzo, o darte un baño frío.
  • Enciende una vela aromática y activa los sentidos que te conectan contigo, utiliza también aceites esenciales.
  • Llama a las personas que quieres. Interésate por cómo están y sus propias emociones.
  • Date permiso de dedicar en calidad a los que tienes en casa. Mira a los ojos, conecta, rie, deja el tiempo pasar y fluir. Y date permiso de en ocasiones darse un respiro, por el bien de todos. Es igual de importante convivir juntos cómo convivir individualmente y disfrutar el silencio.
  • Confía en Dios. Lo que ha de ser es y será.

A medida que sueltes esa necesidad de controlar, tu ansiedad bajará. Acepta que esto que nos toca vivir también viene a enseñarnos a detectar el peligro y a reaccionar frente a él. Cada mañana tenemos dos asas, tomar el día por el asa de la ansiedad o por el asa de la fe. Abraza lo que tienes hoy, es un regalo y es lo que hoy Dios nos da. Agradezcamos, respiremos y llenémonos de esperanza ante lo que viene y como diría Barocio, comencemos a cambiar los pensamientos y las expresiones negativas, por pensamientos, intenciones y expresiones optimistas y enfoquémonos en cosas que nos den paz y resten ansiedad.

 

Marijose César

Mamá, esposa, terapeuta y coach Internacional por la Escuela Internacional de Coaching en España y en New York University, Certificada en Superar pérdidas emocionales por The Grief Recovery Institute. Experta en Comunicación asertiva.

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