CÁSATE CON UN TIRANO

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“Prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, cuidarte y respetarte por todos los días de mi vida”.

Entrar a la Iglesia, hasta el altar, y decir “sí te acepto”, es sencillo; lo difícil es lo que implica casarse.

Hay decisiones que vale la pena no arrepentirse; hay decisiones que son para toda la vida.

Vale la pena que antes de tomar la gran decisión de casarte, te cases contigo mismo, con tus ideales y que sepas qué es lo que quieres en la vida.

Piénsale dos veces antes de contraer nupcias, porque pese a que se juraron amor eterno, el INEGI tiene registro de 156 mil 556 divorcios en el 2018.


A través del tiempo las parejas siguen creyendo que cuando lleguen al matrimonio los problemas del noviazgo se van a disolver.

Es muy triste que haya matrimonios arreglados y viviendo una vida de sociedad que en la intimidad no existe. Vale la pena que sigamos uniéndonos para ser felices y no para llenar un hueco social.

Te invito a que te cases con un tirano(a). Ése que te incómoda para sacar lo mejor de ti, el que cree en ti, te reinicia y se regocija con tus logros.

El matrimonio no es “el fin de la historia”, como lo señalan los cuentos de hadas, es una decisión de construirse y construir el principio de un largo camino.

Si ya te casaste, no te arrepientas. Aún estás a tiempo, recupera a tu familia porque lo que menos queremos es sumarles más cifras a los divorcios.

Hay decisiones que vale la pena mantener nuestra palabra durante toda la vida.

¡Como lo dice el libro de los cuatros acuerdos, sé tu palabra!

…por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

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