Carta a una madre que ha perdido a su hijo

En honor a Lisel y Angela hermosas guerreras que dejaron una huella imborrable en mi corazón y en el de muchas personas

Querida mamá compañera:

No, lo que sientes hoy no es humano, de hecho se siente más profundo de lo que un simple humano pudiera soportar, ese hueco enorme en el estómago, ese apachurron tan fuerte en el corazón, ese ardor que quema en el alma, intangible… y esa sensación de que no se puede respirar, pasa, te lo prometo.

Es correcto que te vuelvas un poco loca, no te juzgues y vive tu momento, grita si quieres gritar, reclama lo que quieras reclamar, mira al cielo y haz todas esas preguntas que deseas hacer pero después recuerda esa carita angelical y vuelve a tu centro que peor que esto, solo podría ser nunca haberla conocido.

Por todos lados vas a leer que perder a un hijo es lo peor que le puede pasar a una persona y si lo es. Me gustaría decirte lo contrario, sin embargo, volverás a sonreír de corazón, aprenderás a vivir con esto y ese ardor que quema lo más profundo del alma hasta ese lugar que no sabíamos que existía disminuirá al grado que podrás volver a sentir, a sentir amor, a sentir felicidad, a sentir alivio… ¿sabes porque? Porque llegará el momento en que valoraras estar viva y querrás honrar de la mejor manera esa vida que tu hijo o hija no pudieron tener; cuando ese momento de lucidez llegue (tarde lo que tenga que tardar no hay prisa) no habrá vuelta atrás, veras en el espejo a esa “nueva tu” y no habrá manera de regresar, te sorprenderá lo diferente que eras y en quien te has convertido.

El que dirán dejara de preocuparte, dejaras de sentirte por cosas que no valen la pena, dejaras ir a amistades que no te nutren o que no estuvieron o están, te querrás rodear de gente que te haga reír, que no te juzgue, que no te critique, que te haga crecer como persona porque entenderás que de eso se trata la vida, no de estancarse, no de mirar atrás si no de evolucionar, de caer, de levantarse, de alejarse del drama y de las personas que lo provocan que de eso… ¡ya tuviste bastante!

y si, en ese camino cometerás mil errores pero consciente de que todo en esta vida tiene solución menos la muerte, y tú, tú ya superaste eso.

Llegarás ahí, te lo prometo, porque siempre querrás ser mejor persona para honrar a esa personita que se te presto tan poquito tiempo, porque en el fondo de tu corazón desearas que el día que se vuelvan a encontrar te diga: ¡mamá, lo lograste, estoy orgulloso de ti!

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