CARLOS RAMÍREZ RECIO ORGULLO MEXICANO EN AMAZON

El ingeniero vive en Denver, Colorado, y se ha ganado el respeto de los directivos de las empresas donde ha trabajado.

El ingeniero vive en Denver, Colorado, y se ha ganado el respeto de los directivos de las empresas donde ha trabajado.

FOTOS CORTESÍA

Carlos Ramírez enfrentó una crisis económica un año después de mudarse al extranjero, pero pudo vencerla gracias a su esfuerzo y sus valores profesionales.

Carlos es ingeniero químico administrador, salió de Saltillo en 2006 y ha vivido en Monterrey, Piedras Negras, Winnipeg, Pittsburg y actualmente en Denver, Colorado. Trabaja con Amazon, liderando los proyectos de automatización y robótica en todos los centros de distribución en Estados Unidos, México y Canadá.

El ingeniero vive en Denver, Colorado, y se ha ganado el respeto de los directivos de las empresas donde ha trabajado.
Viaje de trabajo a Washington, EUA.

Empezó de cero en ese país y luchó contra varios retos. El primero fue la crisis del 2008. La recesión trajo problemas a la mayoría de los estadounidenses, pero él se siente orgulloso de haber crecido profesional y económicamente durante esa etapa.

El ingeniero vive en Denver, Colorado, y se ha ganado el respeto de los directivos de las empresas donde ha trabajado.
Evergreen Lake Park.

Sin embargo, el mayor fue ganarse el respeto y reconocimiento de los directivos de las empresas en las que ha trabajado.

“Romper los estereotipos al demostrar que los profesionales mexicanos, nuestros valores profesionales y nuestra preparación académica están a la par o muchas veces por encima de aquellos de otras nacionalidades.

“Y mi mayor satisfacción personal hasta ahora ha sido ver crecer a mis hijos lejos de la violencia y proveerles acceso a uno de los mejores sistemas educativos profesionales en el mundo”, expresó.

El ingeniero vive en Denver, Colorado, y se ha ganado el respeto de los directivos de las empresas donde ha trabajado.
Graduación de la preparatoria de su hijo Jesús en Denver, Colorado.

Mudarse también implicó choques culturales, desde horarios, fiestas, tradiciones y comidas. Le impresionaron el orden de los valores, pues el dinero, la felicidad y la libertad individual está por encima de todo, y cómo las personas no suelen responsabilizarse de sus errores.

“El valor que le dan a la familia está por debajo. Lo puedes observar fácilmente por el alto porcentaje de divorcios y familias divididas. Falta de tolerancia, el individualismo, la mamá o el papá prefiere su carrera profesional antes que educar a sus hijos.

“El estadounidense está convencido de que si comete un error, la culpa es de un tercero y nunca de él mismo. Por ejemplo, si va caminando y se resbala porque hay hielo o agua en el piso la culpa es de la persona que no evitó eso”, expresó.

El ingeniero vive en Denver, Colorado, y se ha ganado el respeto de los directivos de las empresas donde ha trabajado.
En Golden, Colorado.

“Aquí la economía la mueve el alto grado de endeudamiento. Deben todo: la casa, el carro, la universidad, la televisión, la recámara, el refrigerador. Se quieren dar una vida que está por encima de sus recursos. El consumismo en masa y la disponibilidad de crédito para todo y para todos”.

Carlos explica que, con la propagación del coronavirus en Estados Unidos, se desataron compras de pánico en Denver, provocando escasez de medicinas antigripales, desinfectantes, vitamina C y papel de baño. Sin embargo, los casos son pocos y solo se contabiliza una muerte.

“La bolsa de valores se desplomó de una forma tremenda e inesperada debido al pánico generado por la falta de honestidad y la falta de profesionalismo del presidente Trump y su equipo de trabajo.

“Estoy seguro que este virus estará controlado en unas tres a cuatro semanas y todo irá regresando a la normalidad poco a poco, espero como a mediados de abril. China ya reporta disminución de los casos lo cual es una noticia muy buena”, expresó.

El ingeniero vive en Denver, Colorado, y se ha ganado el respeto de los directivos de las empresas donde ha trabajado.
Carlos con sus dos hijos Regina y Andrés Ramírez De la Peña.

Piensa que, de haberse quedado en Saltillo, hubiera tenido una vida más feliz, en compañía de sus familiares y amigos, pero habría perdido las oportunidades profesionales que encontró en el extranjero.

Aunque extraña la ciudad, su plan a corto y mediano plazo es permanecer en Estados Unidos y ver qué le depara el destino.

Carlos Ramírez Recio

Estudios en Saltillo: Instituto Cumbres y en el Instituto Tecnológico de Monterrey campus Saltillo.

¿Cuándo te fuiste de la ciudad?

En septiembre de 2006.

¿Dónde vives actualmente?

Denver, Colorado.

¿A qué te dedicas?

Soy ingeniero y actualmente trabajo en una empresa de tecnología y sistemas de punta.

¿Qué es lo que más extrañas de Saltillo?

Todo. Las convivencias con la familia y los amigos, la cultura, la comida, las fiestas, las celebraciones.

Anécdota de Saltillo que ponga una sonrisa en tu cara: Sufrir por mucho tiempo al ver cómo los Saraperos se quedaban siempre a un paso de ganar un campeonato y nada más me fui y ganaron un bicampeonato.

¿Qué es lo que más añoras de comida de Saltillo?

Los tacos, los chilaquiles, las tortas, el menudo, el caldo tlalpeño y las carnes asadas.

¿Qué le agradeces a Saltillo?

Todo. Crecí en un ambiente muy sano, practicando deportes, actividades al aire libre, jugando en las calles, paseando en bicicleta, visitando las montañas.

¿Comida favorita?

Mi favorita ha sido, es y será siempre la que prepara mi madre.

¿Bebida favorita?

Whisky con agua mineral y el tequila con su sangrita y limón.

¿Lugar favorito para comer?

La comida en Estados Unidos es realmente aburrida y normalmente sin mucho sabor, pero aquí en Colorado hay un restaurante en un pequeño poblado llamado Idaho Springs en la carretera que va de Denver a Breckenridge en la que sirven unas hamburguesas de carne de búfalo muy sabrosas.

El ingeniero vive en Denver, Colorado, y se ha ganado el respeto de los directivos de las empresas donde ha trabajado.
En el Red Rocks Park Amphitheater.
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Carolina García

Nació en Saltillo, Coahuila en 1995. Ama la lectura y narrar historias. Es licenciada en comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila. Participó en las antologías de cuento: “Imaginaria” (2015), “Los nombres del mundo: Nuevos narradores saltillenses” (2016) y “Mínima: Antología de microficción” (2018).

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