BIENVENIDO MONSEÑOR HILARIO GONZÁLEZ GARCÍA

OBISPO

TEXTO JESÚS PEÑA / FOTOS INTERNET

Todavía despidiéndose de algunas comunidades de la Diócesis de Linares, la víspera de su toma de posesión como Obispo de Saltillo, 360 entrevistó a Monseñor Hilario González García, nuestro nuevo pastor.

Una muestra palpable del cariño, del amor, del trabajo, de la entrega que Monseñor sembrara entre sus fieles, gente sencilla, creyente, de aquellas tierras norteñas.

“Hice plan de despedida de las comunidades, al menos tener una misa, yo sé que ahorita está muy restringida la participación…”.

A Monseñor se le escuchaba apresurado, pero sereno, de bien talente. Despedirse y oír palabras de aliento, de cariño, de buena estima, fue como un bálsamo para el corazón del Obispo Hilario.

“Yo digo, ensanchan el corazón, es algo que uno siente sabrosito y luego el ir a una nueva misión… siempre llena de un gozo especial”.

Como cuando estaba niño y que sus padres, don Hilario González Marroquín y doña María Guadalupe Aurelia García Peña, le anunciaban que se iban de vacaciones o que irían de visita a casa de la abuela.

Y el nene Hilario se emocionaba.

-Cuéntenos de su niñez-

“Una niñez muy padre, muy bendecido, agradezco a Dios de tener una educación, una familia que me acompañó, no sé qué decirte, me agarras en curva ahorita…”

Ese gozo especial, de cuando Monseñor sintió el llamado de Dios a la vida consagrada, siendo un preparatoriano y se emocionó.

“Y ahora es ese gozo del cambio, de dejar un lugar y llegar a otro, con el favor de Dios, pidiéndole a Él que nos ilumine, que nos apoye y nos llene de su gracia, de su sabiduría para poder acompañar a esta nueva Diócesis”.

¿Cómo fue ese momento del llamado a la vida del sacerdocio?

Uno va sintiendo el llamado a lo largo de la vida… Yo digo que hay cuatro cosas que me ayudaron a descubrir el llamado de Dios: mi familia, o sea mi casa; la escuela, la educación que recibí; los apostolados, o sea la iglesia, como el lugar donde me desarrollé, aprendí a servir a los demás; y mis amigos y amigas de la escuela, y los amigos y amigas que he ido haciendo a lo largo de mi formación sacerdotal… Cuando llega el momento en que tengo que tomar decisiones importantes de la vida le pregunto a Dios ‘bueno y ¿qué quieres de mí?’, veo esta posibilidad de ser sacerdote y punto.

OBISPO

Faltaban solo dos días para su unción como nuevo Obispo de la Diócesis de Saltillo, una diócesis grande, 18 municipios, siete vicarías; una diócesis de retos y desafíos también grandes. Su excelencia Hilario dijo que estaba nervioso:

“Sí, es el nervio humano de ‘oye… voy a otra parte, voy a empezar este nuevo proyecto’… Son los nervios normales, digo yo, pero confiamos en Dios y esperamos en Él, que nos va a estar ayudado”.

Tal vez el mismo nervio que sintió cuando fue ordenado sacerdote en 1995.

O cuando fue nombrado Obispo de Linares en 2014, por el Papa Francisco.

Que si tenía miedo de asumir su flamante encargo episcopal, lo cuestionó 360:

“Es el miedo natural a la incertidumbre de lo que viene, cómo va a ser, las expectativas. Creo que es un santo temor de hacer las cosas bien, si quieres ponerlo así. Todos lo tenemos, pregúntale a un artista si ya se le quitó el miedo a la hora de actuar, a un futbolista…”.

Yo tenía miedo, también, de entrevistarlo a usted, Padre…

¿Por qué?

No pos… un señorón…

No, no pos acá somos de la misma raza, del mismo rancho…

Respondió Monseñor Hilario haciendo gala de su acento, su humor, sus raíces norteñas.

Pero para eso del miedo no hay mejor remedio, mejor alivio y sosiego del alma, que la Palabra de Dios.

Por eso es que Monseñor Hilario González García se hace acompañar siempre del Evangelio de San Marcos, ese que habla de los pescadores que son llamados por Jesús a seguirlo, que dejan las redes, su casa, su familia, y lo siguen.

“Me acompañan desde hace seis años las lecturas del Buen Pastor… Me gusta las Bodas de Caná, La Parábola de los Talentos, son mis lecturas episcopales y las frases de Pablo que nos ayudan a crecer: ‘Todo lo puedo en aquel que me conforta’”.

¿Quién es?

  • Nació en Monterrey, N.L., el 19 de junio de 1965.
  • Primero de siete hijos procreados por el matrimonio cristianamente formado por Hilario González Marroquín (+) y María Guadalupe Aurelia García Peña.
  • De 1982 a 1986 llevó a cabo estudios en la Universidad de Monterrey, obteniendo el título de Ingeniero en Computación Administrativa.
  • Ingresó al Seminario de la Arquidiócesis de Monterrey en agosto de 1986.
  • Recibió la ordenación sacerdotal el 15 de agosto de 1995 en Monterrey.
  • Nombrado Obispo de Linares el 19 de noviembre de 2014 por S.S el Papa Francisco.
No hay comentarios

Dejar un comentario

Su correo electrónico no será revelado