APRENDIZAJE DIARIO

MARIANA

Hay tantas historias que no conocemos, que se quedan ocultas para nuestros ojos, que por más famosas y célebres que sean, la vida no nos lleva a ellas, o más bien ni las buscamos. La cultura de cada una persona difiere en la necesidad o gusto de aprender, de saber las muchas formas de vida a través del tiempo y el espacio, de conocer lo que fue y lo que es el mundo.

¿Cómo podemos acercarnos al conocimiento? Muy sencillo, abriendo nuestra mente y teniendo alerta nuestros sentidos; observando la vida, sintiendo curiosidad y hambre de aprender más y más. No cansarnos de cuestionar al maestro, al experto, al mentor y también a nosotros mismos.

Suena fácil ¿no? Sin embargo, al terminar nuestro último grado de estudios lo que la mayoría decimos es “qué bueno que ya no tendré que estudiar más”,” por fin terminé”.

Y bien, así podríamos quedarnos, quizás con lo que sabemos al finalizar nuestro grado escolar y lo que consideramos es suficiente para el momento en el que estamos viviendo, pero con la evolución tan rápida del mundo es imposible no querer empaparnos de más. No precisamente hablo de matricularnos en otra carrera o en algún seminario que cueste mucho dinero, hablo de aquello que tenemos casi gratis a nuestro alcance.

Estamos viviendo una época en donde todo lo que nos cuestionamos está en Internet, desde cómo hacer un pastel hasta cómo resolver un problema de matemáticas. Obviamente para todo hay distintas opiniones y puntos de vista, así que nuestra tarea ahí es seleccionar la información verídica y con la que nos queremos quedar.

Hay muchas formas de hacernos ricos en sabiduría, solamente hay que canalizar lo que hacemos a diario y repetirnos el famoso “cada día se aprende algo nuevo”. Y sí, podemos hacerlo siempre y cuando queramos concentrarnos y a cada experiencia sacarle el jugo necesario, exprimiendo las vivencias y el presente.

De todo se aprende: de la visita a un museo, de la lectura en la noche, de navegar en la red, de los documentales de Netflix, de los podcast con expertos, de los viajes con los amigos, de escuchar a nuestro alrededor.

Suena fácil ¿no? Sin embargo, al terminar nuestro último grado de estudios lo que la mayoría decimos es “qué bueno que ya no tendré que estudiar más”,” por fin terminé”.

Yo, por ejemplo, gracias a este espacio, me pongo como tarea investigar de ciertos temas, de ver con otros ojos lo que me sucede al día a día, lo que hacen las otras personas y enfoco mi atención al cien por ciento a lo que leo, lo que veo, lo que consumo, para que de cada situación tenga algo que compartir y escribir para todos ustedes, pues en cada cosa hay algo positivo y bonito que aprender y exponer.

Mariana Cabello

Mujer apasionada por encontrar un propósito en la vida. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Enamorada de las letras y del sentimiento que provoca el transmitir ideas, expresiones y conocimientos.

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