“AJUSTANDO EL RUMBO”

“No puede cambiar el viento, pero puedes ajustar las velas
para alcanzar tu destino.” Paulo Coelho

Hace unos días tuve la oportunidad de disfrutar de una conferencia maravillosa en el Congreso Regional de la Mujer XXV; el cuál, gracias a la entrega de grandes mujeres, tenemos la bendición de tener cada año en nuestra ciudad. Y es que este tipo de eventos son una fuente de luz y de crecimiento para muchas almas, y sin duda marcó muchas cosas en mi que no quisiera quedármelas y quisiera compartírselas.

Me fascinó conocer a Teresa Alarcón de Pérez Teuffer, un mujerón en toda la extensión de la palabra, egresada de la Anáhuac Norte y reconocida terapeuta, maestra y conferencista en el ámbito del desarrollo humano. Y su conferencia “Proyecto de vida: Camino a la felicidad” se basa fundamentalmente en interiorizar sobre nuestro actual estado de vida, y buscar poner el buscador en lo bueno, independientemente de lo que nos toque vivir en
este momento.

Pocas veces nos detenemos y preguntamos… ¿Qué quiero? La felicidad no es un resultado, es una decisión. La felicidad no es una consecuencia, es una opción.
La felicidad no es un premio ni un destino, es una ruta.

¿Pero qué pasa cuando dejamos de sentir emoción por nuestra propia vida?
Hemos de ajustarnos y adecuarnos a la etapa que nos toca vivir. Ya sea porque tenemos hijos pequeños, hijos adolescentes, nietos, adultos, viudez, separación, duelo o estamos
en una etapa de soledad. Hemos de levantarnos y replantearnos, qué es  lo que nos hace bien, lo que nos nutre y de qué manera nutrimos nosotros a los que nos rodean.

¿Qué es lo que quieres de tu vida en este momento? Si hoy te describieran tu esposo, tus hijos, tu familia, tus amigos… ¿qué dirían de ti? ¿Cómo quieres ser y qué es lo que deseas sembrar? ¿Qué es lo que te hace bien en tu día a día? ¿Qué necesitas hoy? ¿Qué es lo que le hace bien a tu familia?

Definir metas nobles, claras y elevadas, nos impulsan a renovar esa emoción por nuestra propia vida. Y si nos cansamos, hemos de ser capaces de levantarnos. Porque cómo diría
Alarcón de Pérez Teuller… “Hemos de caminar con 3 lecciones básicas: Trabajar sin cansarnos, sufrir sin rompernos y amar sin rajarnos.” Y es que el dolor hiere, paraliza, pero no podemos rompernos. Y si nos cansamos, hay que sanar y ponernos de nuevo de pie.

Hemos de trabajar en mi capacidad para ajustarnos al cambio y a lo que hoy tenemos que atravesar, aprender y vivir. Hemos de dejar de vivir en la tragedia y reflexionar ¿Para qué nos tiene Dios aquí?

Con esto que tenemos… ¿Cómo reajustar el plan de vuelo?

Hemos de permitir sentirnos acompañadas cuándo no nos encontramos bien. Y es que hay etapas en las que nos es más difícil ver la luz pero hemos de agarrarnos de Dios y  de nuestros grandes hacedores para salir adelante.

La felicidad es una decisión.
Irradiar luz, paz, felicidad, amor, esparcir alegría, es una decisión.
Disfrutar de lo cotidiano es también una decisión que se ejercita todos los días.
El proyecto personal se sustenta con metas claras y en la vida diaria.
¿Qué metas concretas de acuerdo a tu plan de vida podrías concretar hoy?
1. Con Dios.
2. En lo físico y emocional.
3. En tu estado de vida cómo madre, hija, hermana, esposa, amiga…
4. Tu ambiente: trabajo, amistades, laboral, social.
5. Intelectual / Cultura cómo apoyo (Aprender cosas nuevas).
6. Hacer algo por los demás. ¿Qué necesita cada una de estas áreas de tu vida?

Si te comprometes con cada una, estarás viviendo a manos llenas, de cara a Dios y de cara a ti misma. Si puedes cambiar al mundo al cambiar el mundo de los que te rodean.
Que razón tenía Carola Grove al decir “Cuando te rodeas de personas que son luz, ves todo mucho más claro.” Y le agregaría que esa luz cuando se vive se contagia. No permitas que se te vaya un día de tu vida sin vivir tu proyecto personal. Ennoblece tu vida, da esa luz, cultiva la bondad, la humildad. Dedícate a amar, servir, sembrar, pues eso al final es tu felicidad y tu legado.

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