Los griegos quedaron atrás ¡Y ya era hora!

Hoy, al menos, hemos cobrado conciencia de nuestro potencial y —por fin— dejamos a los griegos atrás

Los griegos tenían en muy poco aprecio la ‘vida privada’ y dejaban las cuestiones domésticas, familiares, a cargo de las mujeres, cuya categoría en la polis era decididamente secundaria: para un griego lo único que contaba era lo realizado en público, compitiendo y colaborando con los iguales, sea en discusiones sobre temas políticos o jurídicos, sea en diversiones colectivas (tragedias, comedias, olimpiadas…), sea en el campo de batalla”. –

Fernando Savater, Política para Amador En uno de los libros más conocidos del filósofo español Fernando Savater, “Política para Amador” se discute una de las ideas que se enraizaron con mayor vicio en nuestra sociedad: el concepto de que a la mujer, por la simple condición de su género, el corresponde el ámbito de lo privado. En este espacio, fuera de la mirada pública, se vive la cotidianidad de la familia, los asuntos domésticos, la crianza de los hijos, entre otras cosas. Los griegos juzgaron que las tareas que se realizaban bajo la protección del hogar era consideradas irrelevantes.

La mujer, por el hecho de parir a los hijos y dedicarse los primeros meses al cuidado constante del crío para asegurar su supervivencia parecía estar “en su lugar” cuando se quedaba en la casa. En la década de los 50 el estereotipo del ama de casa se popularizó en afiches, publicidad y la idea de la “familia feliz” que los Estados Unidos exportaron a todo el mundo. México recibió con agrado la propuesta de la mujer como el “ángel del hogar”. Sin embargo, con la agitación social vivida a finales de los 60 y durante buena parte de los 70, las mujeres empezaron a cuestionar este rol.

Parecía como una imposición que las arrinconaba al hogar y las imposibilitaba para cualquier acción fuera de este espacio “femenino”. Así fue como las primeras feministas empezaron a reclamar puestos de mayor visibilidad para las mujeres. Desde entonces la batalla ha sido larga pero al menos hoy vemos con nitidez que la mujer no tiene que estar confinada al hogar y que sí tiene lo mismo que los hombres para participar en puestos de liderazgo. Hoy, al menos, hemos cobrado conciencia de nuestro potencial y —por fin— dejamos a los griegos atrás.

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